Sánchez enmarca en la «normalidad democrática» el uso de las lenguas cooficiales y afirma que «el tiempo acabará dando la razón al progreso y la convivencia»

Sede del Instituto Cervantes, Madrid

En este acto se ha presentado una edición especial del poema de Federico García Lorca ‘Grito hacia Roma’, traducido a todas las lenguas oficiales de la Unión Europea y a las lenguas oficiales de España. Además, se ha hecho entrega del legado de Rosalía de Castro a la Caja de las Letras del Instituto Cervantes.

En su intervención, el presidente ha comenzado destacando que en Europa se hablan más de doscientas lenguas, «algo único en el mundo y excepcional por su singularidad», que «merece el máximo nivel de protección desde todas las instituciones de la Unión».

Tras subrayar «nuestra pluralidad lingüística» como «valor único» que «nos define y nos hace ser como somos», y pocos días después de aprobarse la modificación del Reglamento del Congreso en relación al uso de las lenguas cooficiales, Pedro Sánchez ha señalado que «escuchar en el Parlamento las lenguas con las que nuestros compatriotas nombran la realidad de España era imprescindible», primero, porque «esas lenguas forman parte del gran legado cultural de nuestro país y debemos cuidarlas». Y, en segundo lugar, porque «proteger una lengua es también una decisión política. Al igual que lo es censurarla o cercenarla».

«Hay quien tiene la tentación de caricaturizar este esfuerzo. Incluso quien inventa batallas y conflictos allí donde sólo hay normalidad democrática. A quienes así razonan les diré -con todo el respeto- que, como en tantas otras conquistas y avances, el tiempo acabará dando la razón al progreso y la convivencia. En lugar del ruido transitorio del presente, la esperanza del mañana», añadió.

Pedro Sánchez, junto al ministro de Exteriores en funciones, José Manuel Albares, al director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, la presidenta del Congreso, Francina Armengol, y la ministra de Educación en funciones, Pilar Alegría | Foto: Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa

En su discurso, el jefe del Ejecutivo afirmó también que «el orgullo por una identidad nacional no debe confundirse nunca con un sentimiento cerrado o con el rechazo al conocimiento de los otros». Y que «el ejemplo de Lorca es muy claro», pues fue «un poeta nacional, con un sentido de pertenencia significativo», pero «siempre abierto a todas las formas de cultura».

«Y creo que esa -señaló- es la mejor anticipación de la España de hoy, que va a volver a ponerse de manifiesto esta misma semana, a escasos metros de aquí. Un país abierto, moderno y tolerante. Un país plural en sus ideologías, en sus culturas y diverso en sus lenguas. Plural en las calles y plural en el Parlamento. Una democracia donde la palabra razonada priva de sentido al insulto. Una democracia plena, con instituciones sólidas que traducen en gobierno la voluntad popular expresada por todos los españoles y españolas cada vez que hay elecciones; libres e iguales, esa voluntad expresada en las urnas».

En el acto, donde se leyó el poema ‘Grito en Roma’ en las lenguas oficiales de España y en varias lenguas oficiales europeas, intervinieron también el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, y la presidenta del Consello da Cultura Galega, Rosario Álvarez, y contó con la presencia de los ministros de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, y la ministra de Educación y Formación Profesional, Pilar Alegría.