Partido Popular | El último baile por malagueñas de Elías Bendodo



30/09/2022 a las 19:31

CEST


En el Palacio de Congresos de Marbella, salta a la vista que la primera jornada del cónclave del PP de Málaga ha sido consagrada a la despedida del que ha sido su presidente provincial desde 2008

Si jugamos con el título de aquella serie sobre el epílogo triunfal de Michael Jordan, el último baile por malagueñas de Elías Bendodo ha encontrado su escenario en un congreso político de los de antes. De los de siempre, si pasamos por alto las excepciones de la pandemia. Bajo esa tregua que el calendario le concede al fin de semana y en la siempre exultante Marbella, el PP de Málaga ha situado las coordenadas espacio-temporales en las que sentir la onda expansiva del nuevo partido gallego-andaluz que estalló -a nivel nacional- tras el combate entre Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso. Del ‘efecto dominó’ de aquel movimiento de tierra ‘amiga’ proviene, sin ir más lejos, el ascenso que Patricia Navarro asume en este cónclave para sustituir en la presidencia provincial al flamante coordinador general de la madrileña calle Génova. 

Si se echan las cuentas por un lado, han transcurrido 14 años desde que, en el otoño de 2008, Bendodo adelantara por el carril del centro-derecha al hasta entonces líder orgánico de los populares malagueños, Joaquín Ramírez. Y, puestos a deslizar otro tipo de matemáticas, ha pasado justo medio año desde que Alberto Núñez Feijóo aprovechase la tarima del congreso nacional de Sevilla para recordarle a su ‘fichaje estrella’ que debía desprenderse de su responsabilidad como presidente provincial. Desde aquel día, la transición ha sido una realidad. La principal lugarteniente de Bendodo ha estado ensayando para convertirse en la primera mujer que es elegida para capitanear el barco político por los afiliados del PP de Málaga, en sus 45 años de historia. 

A medida que la dedicación de Bendodo se hace más exclusiva en el despacho de Madrid con La Moncloa en el punto de mira, el PP andaluz está completando la hoja de ruta pactada con Feijóo. Y, en la misma semana, va a cubrir las vacantes dejadas por el político malagueño como portavoz de la Junta de Andalucía, al nombrar al exalcalde almeriense Ramón Fernández Pacheco, y como líder orgánico en Málaga, con el medido impulso que se le ha venido dando a la también delegada del Gobierno andaluz en la misma provincia, Patricia Navarro.

Basta con apreciar el multitudinario ambiente que se ha apoderado del Palacio de Congresos Adolfo Suárez de Marbella para comprobar que este último trámite sucesorio ha sido diseñado a lo grande, sin escatimar en derroche organizativo. El cónclave del PP de Málaga ha sido concebido para congregar a más de 2.000 personas, si a los 1.576 compromisarios del partido se le suma otro medio millar de invitados. Tampoco se ha quedado corta la formación al planear un desembarco de dirigentes regionales y nacionales del partido que contempla desde el presidente andaluz y nuevo barón nacional de referencia, Juanma Moreno, hasta la ‘número 2’ de Génova, Cuca Gamarra, o quien está considerado la ‘mano derecha’ de Feijóo, el vicesecretario de Organización, Miguel Tellado. Solo se echa en falta en la programación al líder gallego, quien en días pasados no quiso perderse la última Junta Directiva Provincial presidida por Elías Bendodo y asistió en Alhaurín el Grande al tradicional almuerzo de los huevos fritos, con el que el PP malagueño acostumbra a inaugurar el curso político.  

En su puesta de largo, el cónclave marbellí también alberga un canto a la moderación que tanto predica Moreno. Que la sede del congreso lleve el nombre de Adolfo Suárez deja de ser una casualidad, justo ahora que el PP ha doblado su apuesta por el centro. Y el equilibrio ha sido igualmente digerido por los congresistas hasta el punto de que ha quedado muy claro el reparto de protagonismo: «El viernes es para Elías y el sábado, para Patricia«, viene a decir la consigna. Salta a la vista que la primera jornada ha sido consagrada al último baile por malagueñas de Bendodo. O, mejor dicho, el penúltimo si se sigue al pie de la nota un reciente ‘tuit’ suyo en el que mostraba la presencia de una fotografía del Caminito del Rey, su proyecto estelar como presidente de la Diputación, en su despacho de Génova, 13: «Esté donde esté, siempre en Málaga». 



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